—Te quiero. —Escribe.
No sé por dónde empezar. Me gustaría hablarte del calor inmenso que viste a este día de verano tropical. Por otro lado, me gustaría contarte acerca de los boleros que acabo de escuchar en el café de la calle de San Francisco. Pero, he de decirte, de lo que quiero contarte es de ayer. Ayer. Wow. Ayer. En esta búsqueda de sentido, más allá de los co…









