Nadie pudo haberme prevenido: ¡Mi primer libro!

¡Es una realidad! En medio de volcanes y selvas, nace mi primer libro—tiene boca, cuello, brazos, piernas, pulmones, corazón—. Es un pequeño que me ha servido de espina dorsal en un verano cambiante, vertiginoso.   El proceso de escritura de este libro abraza años de ir y venir, de abrigos y trajes de baño, de cafés y cafés. Contiene en sus 116 p…

¿será eso?

poco a poco san juan, de una extraña forma, se va mezclando con el manhattan que construyo. me di cuenta a eso de las ocho menos cuarto. a esa hora llegué a brooklyn luego de atravesar la ciudad desde grand central al city hall y luego del city hall a mi destino final. iba escribiendo en el tren. también leyendo. alterné las actividades porque hab…

Si ella supiera

23 de mayo de 2018 Brooklyn, Nueva York Mi abuela es el amor de mi vida. Y es también el amor de la vida. Su dulzura no conoce maldad. Su corazón no conoce oscuridad y si le ha conocido su brillo la ha deshecho. Es particularmente difícil no poder verle tan frecuentemente como me gustaría. Y, sin embargo, ella siempre lo logra. Ella siempre logra …

Para que un beso exista, mi primera novela

C omienza el conteo regresivo para activar la realidad del sueño de publicar mi primera novela. Las personas de mi vida saben lo mucho que he prolongado este momento en la historia de lo que soy. La idea-semilla llegó a mí por casualidad allá para el 2013. En todos estos años he tenido a sus personajes siempre conmigo, a veces distantes y otras de…

lo que aprendo cuando escribo

las lilas duermen

lo aprendí en una granja en lajas el pantalón de pijama  tiene una marca de harina de pancake y es el verdadero verano respiración                 lenta el pájaro habla con la mañana  una pierna relajada sobre la mesa        la otra en el piso se acomoda bajo la misma canción                                                                         …

"Hay poemas que sirven como contactos de emergencia"

"Hay poemas que sirven como contactos de emergencia" , dijo sin mucha fanfarria mi profesor de poesía. Lo dijo como si estuviera hablando de la lista del mercado, de las cosas por hacer en un jueves de tarde, de los hallazgos tranquilos de una investigación de vida. Yo, en cambio, copié sus palabras en la libreta como si mi vida dependie…

¿Para qué mimar al sueño?

Para mirarlo, admirarlo, concertarlo. Para escribirlo, crecerlo de nubes, hojas y boleroglam. Para escucharlo, al fin. Tocarlo y, con ello, invitarlo suave y sereno justo y piadoso a la mesa del caucus. Con inquietud amorosa, Yésica Isabel

Mulberry Street

Mulberry Street. Pero al abrir la puerta está San Juan. Esta es siempre la ecuación. Mulberry Street. Pero al abrir la puerta siempre estoy yo. Con un vestido hermoso de esos de antes, de pliegues dulces en la falda, cintura ajustada —quita respiros— y hombros ampliamente descubiertos, como si fueran sus telas colgantes, en realidad, telas grecoro…

escribir me ha sacado de casa

Me propuse escribir “como antes”, al menos una vez por semana. El “como antes” viene de un antes que duró al menos una década. No ha sido ni fácil ni difícil la tarea de volver a ello. Sólo ha sido. Y creo que está justo ahí la respuesta a la que aluden todos los libros sobre escritura como oficio, como pasión, como distracción y, sobre todo, como…

¡Bienvenidas las luces salvadas de la sombra!

Para siempre.