«escribe de otra cosa»

recuerdo el brillo. la luz tibia resplandecía sobre los títulos. los títulos resplandecían sobre un suelo de estrellas negras sobre cuadros blancos. si alzaba la vista, estaba R. detenido frente a un anaquel. si esquineaba la mirada, estaba la ciudad. si devolvía mi atención a lo que ocurría adentro, lo que podía escuchar era la dulce voz de mi madre. «escribe de otra cosa». ese día entendí al fin a lo que se llevaba refiriendo por años.



de entre los títulos cautivantes, me hice con el de Yoko Tawada, Memorias de una osa polar. no imaginaba que iba a ser una osa que también vive obsesionada con la escritura. tanto que afirma que escribir es como hacer algo prohibido y que por eso le gusta. una osa revolucionaria con todo y pelaje y frío. 



y no sé. algo en ello me hace escribir hoy. siento el corazón diferente. todavía no sé nisiquiera qué es lo que quiero escribir. quizás este es solo el ejercicio de calentamiento. hay cierta belleza en ello aunque no toque nada. es una escritura tentativa, casi como la de la osa polar, con un velo de picardía silenciosa. 




todavía no sé qué quiero decir. 




quizás eso sea suficiente por hoy.





con amor,

yo de nuevo