nunca olvides que si existen los sueños es porque existes tú

amigo, amigo mío.  pareciera que te ganó la guerra y como si, de pronto, tus cicatrices perdieran relieve.  sin embargo, amigo, me toca decirte que no hay nada más real que esto por lo que apuestas.  mírate adentro.  ¿acaso no ves tu claridad?  ¿acaso no ves cómo se te desbordan las estrellas? amigo, amigo mío, no te dejes engañar.  que el …

he conservado intacto tu paisaje

es casi igual que hablar sobre la verdad

hay ciertas cosas que aún busco hay ciertas cosas que aún me buscan y esta mañana, por ejemplo, la nieve esta nieve esta tremenda nieve ... me queda claro, Peque que desde antes de mí el fuego ya ardía incluso sé que después de mí el fuego arderá como siempre, para siempre ante nada o ante todo ¿cómo hablar del fuego, Peque? e…

un enero en nueva york

14 de enero de 2019 Nueva York, Nueva York ayer manhattan fue madrid.  en un santiamén me transporté a la avenida monforte de lemos, cerca de la plaza de castilla.  en realidad caminaba hasta la estación de la calle 50, a unos cuantos pasos de times square, pero yo estaba en madrid.  quizás tuvo que ver con la liviandad del día, con l…

he conservado intacto tu paisaje

en este momento tan mío

20 de octubre de 2019 Nueva York, Nueva York Mientras me preparo para dar un paso firme sobre el suelo, decido alargar mi paso por las nubes emocionales primero.  Recuerdo así la realidad construida cada mañana al despertar.  A veces son mañanas de miel y otras no.  Nueva York tiene el apellido de lo imposible y fantástico.  Imposible por…

el tiempo detenido

me pierdo contigo

hace tiempo que no visito este espacio

hace tiempo que no visito este espacio.  este hueco que hay aquí y aquí.  entre mis libros de prevèrt y estas ganas de hablar de la verdad.  hace tiempo que no. y es que hay veces, es que hay particulares rayos de conciencia que despiertan a la luz de la noche.  y pasa ahora.  pasa en esta calle que no me lleva a ningún otro lado que no sea a…

es como si fuera un apellido que me gusta

[...] Al fin me miro adentro y descubro ya no la madurez descuajada sino más bien la certeza.  La certeza se siente tan bien.  Es como si fuera un apellido que me gusta.  Como una palabra cuya impresión sonora se me quedara adentro en forma de eco y en forma de canción.  Certeza.  Certeza. Certeza.  De lo que soy y no.  De lo que fui y no.  D…

¡Bienvenidas las luces salvadas de la sombra!

Para siempre.