Encontré a Dios en Nueva York

Les voy a decir la verdad.  No es fácil encontrar a Dios.  Tampoco es fácil encontrarlo en Nueva York.  Me explico.  Dios está en todos lados.  Sin embargo, para mí, Dios vive en la Playa Caracas de la isla de Vieques.  Rodeado de monarcas rojas gigantes y arena adornada de algas color ambar.  Dios vive ahí, en otras palabras, en la naturaleza…

y como tres fuegos encendidos

cuando miro afuera, está la ciudad.  y ya, al fin, cuando miro adentro, también.  aquí están los rascacielos, los puentes, las canciones newyorkinas , las luminarias en nombre de los que ya no están.  miro afuera y esa postal que siempre pegué en mi nevera es una realidad. sí, nueva york siempre fue una postal pegada con imán a la nevera. ad…

ni viceversa, por ejemplo

Descubro ya no la madurez descuajada sino más bien la certeza.  La certeza se siente tan bien.  Es como si fuera un apellido que me gusta.  Como una palabra cuya impresión sonora se me queda adentro en forma de eco y en forma de canción.  Certeza.  Certeza. Certeza.  Como un vals.  De lo que soy y no.  De lo que seré y no.  Y lo mejor es comp…

Si lo piensas bien

Si lo piensas bien, hay sólo dos tipos de personas, te lo juro.   No tiendo a ser tan absoluta con nada, pero con esto sí.   Por ejemplo, hay sólo dos tipos de personas: las que dicen su nombre real al cajero de El Mesón y las que no.   Las que se dicen a sí mismas: “Ay ya, hoy estoy cansá/(o) de ser yo.   Voy a decir otro nombre.”      No s…

y por eso llega nantes

Y creo que por eso llega Nantes.   Como un recordatorio de todo lo que pienso reconocer pero que en realidad nunca he conocido.   Quizás nunca llegue a sus plazas, pero qué bien se siente nombrarlo: Nantes, Nantes, Nantes.   Caminaría por sus callados espacios.   Compraría un periódico de alguno de los puestos de la calle.   Y así, lento, llegaría…

¡Bienvenidas las luces salvadas de la sombra!

Para siempre.